Qué esperar de la primera visita al médico

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Ya tienes tu test de embarazo positivo... Así que pides cita en el médico de cabecera para que te cuente qué  hacer a partir de ahora.

Algo que suele ocurrir al quedarse embarazada (es lo que llaman la "medicalización del embarazo") es la tendencia a ponernos totalmente en manos de los médicos.

A muchas nos entra una enorme inseguridad y creemos que los profesionales de la salud son a partir de ahora nuestra brújula... y en parte sí, por supuesto (pensemos en las enormes tasas de mortalidad perinatal que había hasta hace nada, tanto en gestantes como en fetos o recién nacidos), pero algo fundamental para que puedas disfrutar de tu embarazo es empezar a tomar las riendas del proceso.

Imagen de Onlyyouqj

40 semanas de "libertad vigilada"

Si tienes un embarazo normal (también llamado "de bajo riesgo"), las visitas médicas están previstas desde el inicio en un calendario "estándar" con ligeras variaciones según la ciudad (y algunas diferencias importantes entre países).

Las fechas las marca la fecha de tu última regla (FUR): es un indicador "objetivo" de cuándo te quedaste embarazada, porque la fecha concreta, normalmente, es imposible saberla. En teoría, en un ciclo menstrual normal, los días más fértiles son los de la ovulación (dos semanas después de que empieces a menstruar), pero la concepción puede darse en cualquier momento.

Por eso, aunque tu test de embarazo diga, como el mío, que estás embarazada de entre dos y cuatro semanas, según llegas al médico ya estás al menos de cinco: la que llevas de retraso y las cuatro semanas de tu ciclo menstrual anterior. ¿Esto quiere decir que te has saltado un mes de embarazo sin enterarte? Pues ni sí ni no, porque, en semanas, se calcula que el embarazo dura 40 semanas. Si haces la cuenta "normal" que tendemos a hacer (un mes=4 semanas) eso quiere decir que son 10 meses. Poniéndonos "matemáticos", serían casi nueve meses y medio, y si estuvieras de cinco semanas te quedarían algo más de ocho meses para la fecha prevista de parto (FPP).

Imagen de Rawpixel.com

Aunque te parezca mentira, a partir de ahora sabrás mejor de cuántas semanas que de cuántos meses estás. Si necesitas un "traductor" para hacerte entender con el resto del planeta (que poco a poco puede parecerte que se aleja hasta convertirse en una dimensión paralela), puede venirte bien usar una calculadora para convertir semanas en meses de embarazo.

Dicho esto, y aunque lo de los nueve meses no sea exacto, el embarazo se divide en trimestres:

  • Primer trimestre: semanas de la 1 a la 12.
  • Segundo trimestre: semanas de la 13 a la 26.
  • Tercer trimestre: semanas de la 27 a la 40.

En cada uno de esos trimestres te harás una analítica, una ecografía, una revisión por parte del obstetra y tendrás una cita con tu matrona. Además hay una serie de pruebas previstas: el cribado químico en el primer trimestre, la prueba del azúcar (Test O'Sullivan) en el segundo o el cultivo endocervical en el tercero que se suman a esta "estructura" de visitas.

Vaya, que vas a tener una agenda de ministra los próximos meses que te hará sentir nostalgia de este momento en el que sientes que falta una eternidad para la próxima revisión (porque además el tiempo pasa bastante más deprisa cuando el embarazo empieza a avanzar).

¿Quién es quién? Funciones de matronas y obstetras

Olvídate del médico de cabecera: no vas a verle en todo el embarazo (salvo por las posibles molestias derivadas del proceso, de las que iré hablando poco a poco). Después de esta primera visita, tu persona de referencia es...

Aquí es cuando todo el mundo contesta con alegría: ¡el ginecólogo! Y todos nos equivocamos muchísimo.

El personal de obstetricia es tu red de seguridad. Son quienes van a revisar los resultados de tus pruebas y asegurarse de que no haya indicios de complicaciones en el desarrollo del feto o de cara al parto. Para ello usan las ecografías, aunque muchas veces, sobre todo en grandes hospitales, las ecografías de seguimiento las hace personal especializado; si es así, no tendrás más una visita con el especialista cada trimestre (en todo caso, alguna más hacia el final del embarazo).

Pero si todo marcha con normalidad y no hay incidencias, la matrona será la figura fundamental durante todo este proceso, así que llévale todas tus dudas: es clave que puedas confiar en ella. Si no te sientes a gusto en su presencia, cambia de matrona, busca cursos de preparación al parto con otra persona... Puede ser un factor decisivo a la hora de generarte seguridad y comodidad, sobre todo en la última etapa del embarazo.

Una matrona es especialista en todos los procesos que rodean al que estás viviendo: desde la orientación familiar previa al embarazo hasta la lactancia y la preparación para la crianza. Están especializadas en lo que estás viviendo, así que no dejes de comentarle cualquier cosa que te ronde la cabeza. Pueden darte consejos sobre muchísimos aspectos, desde tu autocuidado a los que necesitará el bebé una vez que nazca, y han visto a tantísimas personas pasar por donde estás tú que no se van a asustar por lo que les digas.

Embarazada y muerta de miedo: una sensación más frecuente de lo que piensas

Muchas veces creemos que tener dudas o miedos nos convierte en peores madres. Esto no solo es así, sino casi al contrario: ¿qué clase de inconsciente no tiene reparo ante algo muy importante que hace por primera vez? Desde un nuevo trabajo a un reto personal, cuando damos un paso adelante en nuestra relación... Tener un hijo es todo eso y además es un proceso físico muy exigente. Es normal tener preguntas, es normal que nos asuste, es normal estar cansadas...

Antes de ir a la consulta, plantéate: ¿qué es importante para ti en esta etapa? ¿Qué es lo que te preocupa? Háblalo con tu pareja si la tienes y haz una lista con las cosas que quieres consultar con el médico.

Si no, te pasará como a mí: mi doctora habitual y la residente junto a ella nos dieron la enhorabuena, nos sonrieron muchísimo... y no nos dijeron prácticamente nada aparte de derivarme por una parte a mi matrona y por otra al hospital, que se harían cargo de mi seguimiento... A partir de tres semanas después, cuando me dieron la primera cita.

En aquel momento, todo subidón y alegría (y un poco de estrés con la "vuelta al cole") me pareció fenomenal tener tanto tiempo para digerirlo antes de volver a visitar al médico, pero cuando volví a mi casa y empezaron a pasar los días me di cuenta de que no tenía ni la menor idea de qué hacer a continuación.

Imagen vía Freepik

Mi situación era un poco "particular", en el sentido de que estaba en tratamiento psiquiátrico por una depresión y fumaba (de ambas cosas hablaré próximamente), así que lo más urgente y evidente era dejar la medicación y el tabaco. Por eso (y porque en cualquier caso tenía previsto terminar el tratamiento en esas fechas) pedí, además, cita con mi psiquiatra. Pero, ¿y qué más?

 

Qué me hubiera gustado preguntarle al médico de cabecera

Yo no pregunté. Me pasé las siguientes semanas buscando en Google sin parar. Pero aquí va una pequeña lista de las cosas que querría haber dicho en aquella consulta:

¡Pero si justo he estado en una boda hace una semana y me he bebido el agua de los floreros! ¿Le hará daño al bebé?

Lógicamente, beber en el embarazo no es una buena idea. Es una terrible, de hecho, que puede conducir a todo tipo de problemas de desarrollo, algunos de ellos muy graves, y que multiplica el riesgo de aborto espontáneo. Sin embargo, hay muchísimas madres que han bebido antes de saber que iban a serlo (e incluso muchas que han seguido bebiendo después) sin consecuencias para el feto.

Lo cierto es que durante las primeras semanas de embarazo la placenta aún no está formada: el embrión se alimenta a través del saco vitelino. Por ello, aunque el primer trimestre es particularmente sensible y es el periodo en que más peligrosa puede ser cualquier toxina, si cuando te enteras de que estás embarazada todo sigue bien, es muy probable que esa borrachera no tenga un efecto sobre el bebé.

En cualquier caso: coméntaselo al médico. Te quedarás más tranquila. Y no bebas más. No merece la pena.

¿Qué es lo que se puede comer y lo que no?

Parece de perogrullo, pero no me dieron las recomendaciones dietéticas básicas hasta que llegué a la matrona, y para entonces ya estaba en mi semana 12. Y hay montones de mitos alrededor de la comida: desde esa copa de vino que es buena "para hacer sangre" o la cerveza para que suba la leche (y que están completamente desaconsejadas a día de hoy: ¡nada de alcohol!) hasta la prohibición total de cafeína (cuando hasta dos tazas de café no suponen un problema).

Pídeles que sean exhaustivos y que te indiquen bien de dónde vienen los riesgos. Es absurdo que te prives del queso de cualquier tipo para evitar la listeria y que luego no estés lavando exhaustivamente frutas y verduras, o que dejes comida en la nevera más días de lo razonable.

Hablar de todo esto con tu médico te ayudará a tener recomendaciones específicas para ti, considerando tus particularidades (ya hablaré de esto, pero las limitaciones en nombre de las subidas de azúcar y tensión cuando yo soy hipoglucémica e hipertensa me hicieron pasar semanas sin energía hasta que al matrón se le ocurrió decirme tajantemente que en mi caso por supuesto que no aplicaban).

¿Las relaciones sexuales pueden dañar al bebé?

Rotundamente no. El embrión está protegido y aunque tengas relaciones con penetración, no le afectan para nada.

Otra cosa es que haya parejas que no se sientan cómodas con el coito durante el embarazo, o que los cambios hormonales puedan traer consigo una falta de ganas; o al revés, un gran aumento de la libido. Sois tu pareja y tú quienes decidís qué queréis hacer, pero por lo que respecta al embarazo, podéis estar tranquilos. Hablad mucho entre vosotros de cómo os sentís, qué os resulta raro o incómodo, o qué miedos tenéis: eso es lo realmente importante por lo que se refiere a vuestra vida sexual a partir de ahora.

Tengo dolor de regla, ¿eso es que voy a perder al feto?

Es probable que creyeras que no estabas embarazada porque tenías dolor en el pecho y calambres, los signos habituales de que te va a venir la regla. Pero al ver que no se pasan, muchas empezamos a preocuparnos: si nos sentimos como si nos fuera a bajar el periodo, ¿no será que algo va mal con el embrión?

El dolor abdominal es muy frecuente los primeros meses de embarazo y no es un indicativo de que nada vaya mal. Al revés: se debe a que el útero está creciendo y "recolocándose", ya que para poder acoger al bebé tendrá que aumentar de tamaño de forma espectacular y hacerlo en una posición distinta a la que suele tener dentro de nuestro cuerpo. En cuanto al pecho, las hormonas empiezan a hacer de las suyas y aunque tardarás mucho aún en empezar a producir leche, ¡ya se está allanando el terreno!

 

Y tú, ¿qué le preguntaste al médico en tu primera visita? ¿Qué te hubiera gustado preguntarle? ¿Cuáles fueron tus grandes dudas y miedos durante el embarazo y cómo los fuiste abordando? ¡Comparte lo que quieras!

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