Ir o no ir al #MBDay, esa es la cuestión

Aunque acabes de aterrizar en el mundo de los blogs de maternidad, está claro que te sonará Madresfera. Es el punto de encuentro por excelencia, donde se encuentran los creadores de contenido (blogs, podcasts…) más relevantes de este universo 2.0 donde nos encontramos quienes reflexionamos y compartimos nuestros aprendizajes en torno a la crianza.

¿Y qué pasa con los referentes? Que impresionan. Yo abrí este blog cuando me quedé embarazada, y todos mis miedos (ya comenté algunos… pero aún quedan más; seguro que muchos te suenan) me llevaron a una extraña superstición por la que no me atrevía a publicar. Retomé la actividad cuando Monete tenía unos meses, ¡pero aún era muy difícil organizarse! Ahora que vamos teniendo una rutina y he reorganizado mi vida profesional (¡muy pronto os contaré cómo!) estoy deseando darle un empujón al blog, y estaba deseando aprovechar la excusa del MBDay, una de las fechas más importantes del calendario de la blogosfera maternal, para meterme un poco de presión con la puesta al día (¿no os pasa que sin una cierta urgencia termináis posponiendo lo que queréis hacer?).

Cartel MBDay2019

¿Estoy preparada para ir al MBDay?

Pero, la verdad, me pilló el toro. Y es que si algo aprende una cuando tiene un bebé es que hay que planificar las cosas con muuuuucho tiempo (como cuando vas a salir de casa con el tiempo justo y ¡zas! Pañal sucio). Con mi entrada comprada y todo, ¡seguía sin haberme dado de alta en la red! Ese era el nivel.

He estado súper atenta a Twitter y leyendo a muchas de las personas nominadas, así que aun así me apetecía mucho ir… Pero tenía la sensación de que me estaba colando sin ser bienvenida, como en las fiestas de instituto que salen en las películas.

Tengo un problema adicional, y es que suelo tener ansiedad social, así que los eventos me dan un miedo atroz. De hecho, esa mañana me levanté encontrándome fatal y hasta con los labios algo dormidos (y un eccema en un ojo). Pero tenía la suerte de que el lugar elegido era al lado de mi casa, así que con la promesa de Papá Monete de ir a buscarme si me hacía falta, respiré hondo y conseguí llegar al evento...

¿Y qué me encontré?

En primer lugar, las ponencias. Quería llegar a tiempo de tomar buena nota de la charla sobre impuestos y blogging, porque aunque llevo muchos años como autónoma siempre tengo un miedo atroz de estar haciéndolo todo mal. Pero no lo conseguí, y me encontré directamente en la charla de Carolina King (@mamainstincts) sobre Cómo hacer un blog rentable, ¡y qué maravilla! Qué gustazo ver ponentes que dicen las cosas claramente y son capaces de animarte sin dejar de resaltar los riesgos. Casi se escuchaban los cerebros del público estirándose y calentando para empezar a generar ideas rentables sin parar.

Enseguida, el desayuno… y ahí vino mi sorpresa preferida, y es que Mamá Convergente, a quien tengo la suerte de conocer a través de una muy buena amiga, es asistente fija, no se pierde una! Tuvimos una estupenda conversación sobre emprendimiento y maternidad que me dio mucho que pensar y sobre la que sigo trabajando… ¡Porque tenemos mucho que hacer si queremos que el mundo laboral realmente nos permita encajar la forma en que queremos criar y nuestra carrera profesional!


Un ambiente acogedor

Soy tremendamente vergonzosa, pero la verdad es que enseguida me sentí como pez en el agua. Me enamoré de la bolsa que llevaba una asistente y al preguntarle por ella enseguida me presentó a su creadora, Eva Janeiro. Su iniciativa, Mamamail, me parece un recurso maravilloso de lo más útil para enfrentarnos a las dudas que todas tenemos sobre si lo estaremos haciendo bien (spoiler: sí. Lo estás haciendo fenomenal y tu bebé tiene mucha suerte de tenerte).

 

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Pues si acabo de cazar la mejor tote ever se dice y ya @mamamail_es #MBDay19

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Una camiseta me llamó rápidamente la atención: la que llevaba Cati Hernández, impulsora de Born to be Pank. Y es que este punto de encuentro para quienes son tías o tíos pero también se quieren implicar en la crianza (¡viva la tribu!) no solo es un proyecto maravilloso, sino que además tiene un estilazo. Estuvimos charlando sobre su trabajo y sobre BTBP, y encima me llevé dos pegatinas para la tía de Monete, que es una orgullosa PANK (o casi; ¡está terminando por fin su TFG!).

Enseguida se unieron al grupo varios de los demás integrantes de Bebé a Mordor, a quienes pude felicitar por su labor de divulgación (y hasta creo que me hice una foto con su logo convertido en photocall portátil, ¡fuera vergüenzas!).

La feria del libro madresférico

Confieso que el momento que más me apetecía del día estaba programado a mediodía. No solo porque tenía muchas ganas de hincarle el diente a Cría como puedas (más aún al ver el excelente trabajo de La Quiles con La madre que nos parió, uno de los detallazos que venían incluidos en el pack de bienvenida (¡que era una locura! ¡Qué de regalos!). Sus autores tuvieron una increíble paciencia, dedicando con detalle cada uno de los ejemplares mientras se formaba una cola alrededor de las mesas.

Pero, sobre todo, lo que quería era abrazar a Lucy, de Chibimundo. Su labor para visibilizar los problemas de salud mental de las madres me parece imprescindible y muy valiente, y me hace muchísima ilusión que haya conseguido financiar gracias a Verkami su libro, Elijo el arcoiris, que seguro que será de gran utilidad para mucha gente en nuestra situación.

El plato fuerte: los premios

Antes de empezar a repartirlos, la divertidísima Mónica, de Madresfera, y Clara Ávila (qué lujazo poder desvirtualizarlas, a ella y a Inma Ferragud; para una profesional del marketing con tantos años en el mundo digital como yo, son dos ídolas de carne y hueso), tuvieron una conversación de lo más entretenida, llena de reflexión sobre la marca personal, los consejos que no nos aplicamos a nosotras mismas y el poder de la imagen e Instagram.

Mientras charlaban y nos hacían partícipes de esa deliciosa sobremesa, empezaron a notarse los nervios. Los niños y bebés que jugaban ya habían tenido su encuentro con El Pollo Pepe (eso sí que es un influencer), que estaba de cumpleaños, y sus padres y madres ya notaban las cosquillitas… sobre todo los nominados.

Qué bonito vivirlo «desde fuera» y ver el cariño y el compañerismo de todos los creadores, nominados, lectores y oyentes. Nunca una entrega de premios me había parecido tan conmovedora, ¡se nos caían los lagrimones!

¿Qué he aprendido? Que no hay que ir al MBDay si…

  • Te lo sabes absolutamente todo sobre los blogs y su entorno, y ya no puedes mejorar: tienes más seguidores de los que querrías, ganas dinero a espuertas, estás en paz con Hacienda, no tienes dudas éticas, controlas las redes sociales…
  • Crees que la crianza es cosa de madres: ahí estaban todos los papás y tíos blogueros y acompañantes presumiendo de sus criaturas, humanas y digitales, y aportando preguntas y respuestas. Lo dicho: ¡viva la tribu!
  • No estás dispuesta a tener conversaciones valiosas: no podrás evitar encontrártelas en el desayuno, el almuerzo, o incluso el patio.
  • No disfrutas del éxito ajeno y te puede la envidia: hay tantísimo talento reunido en una sola sala que puede abrumarte.

Si no cumples con todos requisitos, ¡entonces no te lo pierdas! Porque por aquí ya estamos contando los días para la próxima cita con todas esas personas maravillosas que componen la madresfera.